Desde
que salió su primera entrega en enero de este año Life is
Strange ha estado en boca de todos cada vez que salía un
episodio más. Desarrollado por DONTNOD Entertaiment (Remember
Me), este pasado mes por fin ha sido lanzado el último de los
cinco capítulos, con un final que ha dejado al fandom como si
acabasen de leer Oyasumi Punpun en una sola tarde. Para ese
momento había conseguido llegar virgen a la experiencia de juego,
sin ningún spoiler, sólo algunas imágenes en redes sociales en las
que veía a Max y Chloe, las dos protagonistas del título, haciendo
cosas de amigas (o algo más, depende).
En
Life is Strange controlas a Max Caulfield, una chica de 18
años que vuelve a su pueblo natal, Arcadia Bay, tras cinco años
viviendo en Seattle para estudiar en una escuela de arte y poder
mejorar sus dotes con la cámara. En la Academia Blackwell está el
profesor Jefferson, el crush de Max y cuyo trabajo admira
profundamente. Una mañana, tras un mes de clases, es testigo de cómo
una chica con el pelo azul es disparada a quemarropa por el matón de
Nathan, quedando su cuerpo inerte en el suelo mientras el asesino
huye. En ese momento los poderes de Max despiertan y adquiere la
capacidad de dar marcha atrás unos instantes en el tiempo, poder que
usa para salvar a la chica. Al rato descubriremos que la peliazul es
Chloe, la antigua mejor amiga de Max. Finalmente, consciente de su
nueva habilidad, empieza a preguntarse el significado de la visión
que minutos antes del incidente, en la cual un tornado de enormes
proporciones se acerca a Arcadia Bay.
