En principio éste iba a
ser un análisis sobre lo que hace a The Witcher 3 una compra
obligada a cualquier aficionado a los RPGs o a los videojuegos en
general; de cómo, aún conservando algunos, corrige muchos de los
fallos que suelen presentar un sandbox. Pero va a ser, que no, eso
queda apuntado para otra ocasión. Hoy vengo a dejar constancia de la
nueva polémica estúpida que está resonando por la prensa
especializada del videojuego, cimentada por unos endebles pies de
barro.
